Poco o nada duró la prohibición de los conocidos “pub crawl”, una modalidad de venta ambulante de excursiones y rutas por locales de ocio nocturno sin control alguno por la Policía Local, Hacienda y menos aún la Seguridad Social. Los casi 400 operadores dispersos por las calles de las zona turística, en las entradas de los hoteles, en las salidas de los autobuses, plazas públicas y un sin fin de lugares que frecuentan los jóvenes, ejercen su actividad a pesar de que el edil de Disciplina Urbanística, Ignacio Casteleiro, pretendió poner coto tras una reunión con los cuatro promotores principales que representan a casi unos 400 vendedores. El fracaso no nos sorprende, son muchos años de actividad sin que concejal alguno lograra controlar la actividad. Por otra parte, la necesidad laboral actual no hará fácil erradicar esta práctica ilegal a todas luces, a pesar de que se han anunciado importantes sanciones a las empresas participantes.
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