María Soledad Pérez López es una criatura primorosa y una concejala enormemente tierna, “que vivió siempre en el trigo sola, sin necesidad de nadie”, como la amapola de Emilio José
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María Soledad Pérez López es una criatura primorosa y una concejala enormemente tierna, “que vivió siempre en el trigo sola, sin necesidad de nadie”, como la amapola de Emilio José.
Así debe sentirse ahora, y así vivirá en adelante todas las sesiones plenarias durante lo que resta de legislatura, la única concejala que le queda a Compromiso por San Bartolomé de Tirajana, uno de esos numerosos partidos diminutos y aprovechados que afloran en este municipio en las refriegas electorales, como los champiñones tras las primeras lluvias.
Ya nadie lo duda. Compromiso fue un partido ideado y montado hace apenas un año, en los comicios electorales de mayo del 2011, con el objetivo de convertirse en bisagra política y desde esa posición sacar tajada como posible formación necesaria para una mayoría de gobierno en San Bartolomé de Tirajana. Hace sólo apenas un año.
Y en apenas un año el balance es desolador. Su fundador dimitió como edil electo y Soledad Pérez López se ha erigido en su única concejal, dispuesta a “no saber de amor ni engaños” respecto de su ya excompañera de partido María del Carmen Herrera Guedes (Meli), la otra concejal que surgió de la nada con esta formación, y con la que ya ni se mira ni se habla, y con quien se niega a compartir la portavocía del Grupo Mixto Municipal, donde ahora cohabitan las dos como piedras talladas por distinto cincel.
A partir de ahora, ¿A María Soledad le podrá la soledad excluyente de su partido?. ¿A su partido le servirá el voto exclusivo de Soledad?. Es evidente que Soledad se ha quedado sola, y que el sentido de su voto es completamente irrelevante en los procesos decisorios de la municipalidad.
Hasta tal punto que a María Soledad, que se presenta en las sesiones plenarias al natural como el agua que llega corriendo alegre desde el manantial, el alcalde Marco Aurelio Pérez, dispuesto a corregir los excesos anteriores en la aldea donde naciera, le recomendó de forma sincera y tajante que se estudiara el Reglamento Orgánico de funcionamiento de la Corporación, porque no está dispuesto a tolerar ni una sola vez más que esta edil que es distinta, bella como una paloma y tan clara como el sol que asoma, vuelva a aprovecharse en el uso de la palabra pública para arrogarse como portavoz de un Grupo Municipal que legalmente no existe como Compromiso. O se verá en la obligación de expulsarla de los plenos.
La soledad de María Soledad es ahora completa, mucho más fría que en la primavera electoral del 2011. Auguro, como canta Nana Mouskouri variando la letra inicial de Emilio José, que la política municipal convertirán a la concejala María Soledad Pérez López en una “amapola que nació en el frío sola”.
Y mientras tanto, su ya ex compañera María del Carmen Herrera Guedes (Meli), esperando de su ex partido una expulsión reglada y reglamentada que no provenga del burofax para sentirse, como cantaba Nino Bravo, “libre, como el ave que escapa de su prisión y puede al fin volar”. Quien volviera a aquellos setenta.