El cuerpo desnudo, el cuerpo en la cultura occidental, el desnudo en sí mismo, como señaló el historiador de arte Kenneth Clark, es una forma de arte
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El
cuerpo desnudo, el cuerpo en la cultura occidental, el desnudo en sí
mismo, como señaló el historiador de arte Kenneth Clark, es una forma de
arte.
En
otra presentación de Ángel Gustavo, yo decía que nuestro artista se
hacía más poeta, se cargaba de sentimientos cuando pintaba sus bodegones
que eleva a arte, que adereza de un encantamiento de malabarismo porque
consigue atraparnos, hacernos creer que las calabazas, naranjas o
cebollas flotan. Y también les comentaba que cuando pinta a sus mujeres
juega con los simbolismos y los mitos, se deja seducir por su
sensualidad.
Por
el cuerpo desnudo que encarna la verdad, la verdad desnuda. La belleza,
y es, precisamente en esa búsqueda de verdad y de belleza lo que quizás
le ha llevado a Ángel Gustavo, pintor y un seductor dibujante, a crear
mujeres hermosas, de largas piernas. Mujeres perfectas, irresistibles,
cuya perfección hace florecer el deseo y las pasiones, hace que tengan
vida, que transgredan del límite y nos abra paso a lo fantástico. A
realizar esta exposición de cuerpos, de diosas desnudas, sin tapujos, a
entrar en el Olimpo, a investigar y a experimentar la feminidad en su
gozo.
Es
evidente que el cuerpo desnudo no puede escapar al erotismo. Y a Ángel
Gustavo no sólo no se le escapa, sino que busca una visión más allá de
los contornos de la figura humana, del desnudo tal como se nos presenta,
por eso indaga y pinta con soltura y maestría sus Venus, las libera,
juega con ellas, con sus formas y con sus actitudes, con las emociones
de su alma.
Sus
Venus constituyen la pasión que siente nuestro artista por la mujer,
por el ideal romántico, por la delectación, por el arte.
Por
eso exalta la libertad de expresión corporal, la realidad de las formas
humanas, la presencia corpórea, la genitalidad, la ligereza de
movimientos físicos e imaginativos. Con poses y posturas tentadoras, y a
través de ellas nos conduce al mundo real, a un brazo, a una mano, a un
pie. Nos lleva a la belleza del fragmento. Al estado de ánimo, y nos
propone lo erótico ante el miedo y la angustia.
Nos
encierra en el misterio que tiene la atmósfera idílica del abrazo, de
un abrazo pleno, repleto de protección, de sueño, de unión total.
Y
como el hecho de la creación va más allá de la idea de imitar la vida,
representa a sus Venus, casi etéreas, atravesando el aire, triunfantes,
entregadas a sus sueños, al placer sexual, a la Naturaleza para servir
en la gran cosecha de las almas, o recorriendo un túnel, que podríamos
pensar que es el principio, el origen del mundo, o reconociéndose en un
espejo que la revela a sí misma, o igual que nuestros pintores clásicos
nos muestra una diosa violinista o saxofonista, fluyendo con absoluta
libertad sobre la bola del mundo.
Una
imagen con la que Ángel Gustavo satisfizo el tema neoplatónico de los
dos sentidos: la vista y el oído para alcanzar la belleza.
Contemplamos
también a una Venus engendrada por un ser fabuloso presente en la
mitología, un toro que nos la exhibe como un trofeo. Y a una Venus que
desafía el escenario, que lo rompe como si saliera de las aguas del
útero, entre espumas y burbujas.
A
través de la contemplación de estas bellas y elegantes diosas podemos
distinguir una paleta colorista, con una línea sinuosa y un toque
sensual, acariciante, referidas al amor y al deseo. Podemos contemplar
cuerpos, flexibles, sensuales, pudorosas, que cubren su sexo con su
larga melena, con un recato que enardece más la pasión.
Posturas
insólitas quizás con la intención de resaltar el movimiento, el volumen
o la perspectiva. La sensación tridimensional. O de concentrar la
visión del espectador en el contenido del vacío o en un punto
determinado de la obra. Detalles que podría emular las piruetas de un
acróbata o un paso de danza, detalles que invaden el territorio íntimo.
Detalles que revelan la belleza eterna que envuelve a los seres y a las
cosas.
Por
lo que podemos decir que la obra que Ángel Gustavo titulada Mis Venus,
es una pintura de gran creatividad, grácil, etérea, volátil, llena de
lirismo, esteticismo, de plasticidad que no deja indiferente al
espectador.
Exposición
que podran ver en el Colegio de Peritos e Ingenieros Técnicos
Industriales de Las Palmas de Gran Canaria calle Juan XXXIII, n. 20
hasta el día 25 de mayo.
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