Los conservadores valoran que el Ejecutivo “por fin se haya puesto en marcha”, aunque tarde y con medidas insuficientes
El Grupo Popular ha valorado el paquete de medidas de recortes del gasto
y subida de impuestos aprobado por el Consejo de Gobierno en la reunión
extraordinaria celebrada el sábado, si bien ha matizado que son
“tímidas”, llegan con “diez meses de retraso”, no abordan la
reestructuración profunda de la Administración pública y, por último,
suponen una subida de la presión fiscal “que dejará huella” en los
canarios.
“Han preferido la presión fiscal a podar el chiringuito público”,
resumió la portavoz del PP, Australia Navarro, para quien “mientras CC
siga gobernando no se acometerá la reestructuración de la Administración
pública”.
Para Navarro, “la subida de la presión fiscal y el ajuste salarial a los
empleados públicos son consecuencia de la falta de voluntad de
replantearse el sobreprotagonismo de la Administración pública”, que en
su opinión, “sigue lastrando” el crecimiento económico del Archipiélago.
“Ha sido una brutal revisión de impuestos, no han dejado títere con
cabeza y vamos a pagar todos los canarios su imagen de que quieren
preservar los servicios esenciales cuando lo que hay que hacer es
reestructurar toda la gestión de la Administración”, sentenció por su
parte el presidente del Grupo Popular, Manuel Fernández.
CON LUPA
Por ello, los conservadores apoyan todas las medidas que suponen recorte
de gasto, incluido el cierre del segundo canal de la Televisión Canaria
(TVC), pero “miramos con lupa” las que tienen que ver con el incremento
de ingresos.
Así, por ejemplo, Fernández consideró válido el incremento del tramo
autonómico del IRPF para rentas altas, pero desechó la reactivación del
Impuesto sobre Donaciones y Sucesiones o la creación del gravamen a las
grandes superficies, pues “se subirán los precios”.
Tanto Navarro como Fernández han recordado que estas medidas las ha
tenido que adoptar el Gobierno que preside Paulino Rivero al llevar
“diez meses oponiéndose a cualquier cambio y a acometer reformas”,
además de haber optado por aprobar unos Presupuestos para 2012
“ficticios” y que ahora “son papel mijado”.
“Rivero se situó en el inmovilismo y se ha visto desbordado, por lo que ha reaccionado tarde y mal”, afirmó la portavoz.
Y es que para los conservadores, “aún queda margen de maniobra” para
seguir recortando gastos, tal y como ellos mismos propusieron en julio
de 2010, cuando aún en el Gobierno presentaron un plan para
reestructurar la Administración que, en septiembre de 2011, volvieron a
llevar al Parlamento para “reducir a la mitad el sector público”.
Agencias, institutos, Diputación del Común, fundaciones y otros
organismos públicos son los objetivos de la ‘tijera’ del PP y no el
incremento indiscriminado de la presión fiscal aprobada por Rivero el
sábado.