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ANOUAR AHMED MARRERO | Lunes, 23 de abril de 2012

El voto a Le Pen y el voto “anti-liberal”

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Por supuesto no seré yo quién niegue que el Frente Nacional y Marine Le Pen representan una opción de extrema derecha

Por motivos familiares en el último lustro he visitado con cierta frecuencia Francia, lo que, sin convertirme en ningún experto en el país vecino, sì me ha permitido conocer más de cerca la realidad política de ese país y seguir con bastante atención las elecciones presidenciales cuya primera vuelta se cerró el pasado domingo. Dejando de lado que la cobertura mediática de estas elecciones en España me ha parecido bastante pobre (poco espacio, faltas de rigor, incorrecciones, etc.) creo que no se está acertando en la interpretación del asombroso resultado de Marine Le Pen, que, alcanzando el 18% casi ha doblado al Frente de la Izquierda de Mélenchon y se ha situado peligrosamente cerca de los dos candidatos que pasan a la segunda vuelta (el candidato del Partido Socialista Francés François Hollande que consiguió el 28,6% de los votos y el actual presidente Nicolas Sarkozy, que se quedó en el 27,1%).

Por supuesto no seré yo quien niegue que el Frente Nacional y Marine Le Pen representan una opción de extrema derecha. Pero identificar a la totalidad de los votantes del Frente Nacional con un voto ideológicamente de derecha o ultraderecha es un diagnóstico, desde mi punto de vista, bastante simplista. Hay que tener en cuenta que a España sólo llegan las propuestas más extremistas y repugnantes de Marine, pero su discurso ha tenido mucho más. Marine ha llegado a calificarse como la candidata “antisistema”, y aunque nos parezca raro, buena parte de su discurso podría ser asimilado por la izquierda radical.

Le Pen ha utilizado un discurso “anti-elitista” que ha conectado muy bien con las clases más desfavorecidas de la periferia, en un país como Francia, en el que buena parte de sus políticos proceden de escuelas parisinas en las que sólo entran las élites económicas y/o intelectuales. El discurso de Le Pen está preñado de un anti-liberalismo económico que se concreta en soflamas contra la globalización y la deslocalización de empresas y a favor de la recuperación de la soberanía monetaria a través de la vuelta al franco. Este aspecto tiene buena recepción en las clases bajas ajenas a las dinámicas macroeconómicas, para las que el euro ha significado un encarecimiento de la vida sin que vean contrapartidas a cambio. Durante la campaña la candidata ultraderechista llegó a abogar por un nuevo sistema en el que los “seres humanos no estén al servicio de la economía”.

El votante tradicional del Frente Nacional, más identificado con su discurso anti-inmigración y con los valores políticos autoritarios y extremistas, votará sin duda a Sarkozy en la segunda vuelta. Pero ese voto de protesta de la periferia, seducido por el discurso “antisistema” de Le Pen, estará mucho más dividido, y es posible que hasta vea en Hollande un desahogo para algunas de sus reivindicaciones.

El liberalismo económico en sus dos versiones (neoliberal de los partidos de derecha o socioliberal en los partidos socialdemócratas europeos) está causando estragos, especialmente en las capas más empobrecidas de la población, a las que la deslocalización y la globalización neoliberal han dejado sin trabajo y que “compiten” por los escasos recursos del maltrecho estado del bienestar (guarderías, subsidios, etc.) con los trabajadores inmigrantes. Urge la articulación de un proyecto de izquierdas “anti-liberal” que democratice la Unión Europea, relocalice parte de la producción según criterios de soberanía alimentaria y eficiencia ecológica,  redistribuya de manera efectiva la riqueza y profundice el estado social.

Otro mundo no es sólo posible, sino que también es necesario. En los próximos años nos jugamos que ese nuevo mundo se construya desde principios solidarios y progresistas o que el neofascismo disfrazado de discurso antisistema vuelva a hacerse un hueco en Europa.

Anouar Ahmed Marrero es licenciado en Periodismo y máster en Comunicación cambio social y desarrollo. 
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1 Comentario
akroll50
Fecha: Martes, 24 de abril de 2012 a las 20:04
En los últimos años en TODOS los paises de la UE, ha habido un ascenso de los votantes de derecha y extrema derecha, contando en todos los paises con representación parlamentaria (En Alemania en dos de los estados federales) en parte desengañados por la actuación de la socialdemocracia; y en mayor parte debido a la ignorancia de los votantes. (En España, la extrema derecha no se vislumbra porque está muy cómoda dentro del PP, sin enseñar sus comillos) Recomiendo leer "Algo va mal" de Tony Judt. Está en la Bibioteca Municipal.
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