Rajoy, empleando palabras de la liturgia eucarística, calificó como “justa y necesaria” la reforma laboral que ha sido contestada masivamente en la calle el pasado fin de semana. El presidente también había prometido que no abarataría el despido, pero ha incumplido.
Nos gobierna un iluminado. El Mesías
alto y barbudo está entre nosotros para gobernarnos como dios manda. Al parecer
dios le mandó que nos subiera los impuestos, después de negarlo tres veces en
campaña electoral, y él lo hizo, como aquel viejo Abraham del Antiguo
Testamento que obedeció ciegamente cuando Yahvé le ordenó que sacrificara a su
hijo Isaac, aunque finalmente fue salvado por un ángel.
Rajoy, empleando palabras de la
liturgia eucarística, calificó como “justa y necesaria” la reforma laboral que
ha sido contestada masivamente en la calle el pasado fin de semana. El
presidente también había prometido que no abarataría el despido, pero ha
incumplido. A veces Rajoy, más que un gobernante, parece un sumo sacerdote que
antepone el dogma religioso a sus promesas políticas. De hecho se ha dejado
hasta la tonsura.
Para Rajoy, lo que dice va a misa.
Quiere gobernar como dios manda, pero no explica qué es lo que manda, cómo y
por qué. Es fácil escudarse en dios para hacer lo que a uno le viene en gana,
como predican los sátrapas de los estados teocráticos medievales, que son
capaces de mandar a la policía a dar porrazos a unos niños de Valencia por
protestar en la calle por los recortes en Educación.
El PP no quitó de sus postulados
ideológicos el término “cristiano” en su congreso del fin de semana en Sevilla
porque a juicio de sus dirigentes la palabra no tiene connotaciones religiosas,
lo que es el colmo de la estulticia.
La derecha defiende la subida de
impuestos y la reforma laboral que censuraba ayer. Sin embargo, podemos estar
tranquilos porque el presidente del Gobierno nos va a seguir gobernando como
dios manda.
Es evidente que los que están
encantados con la reforma son los empresarios que quieren mandar a los
trabajadores a Laponia. Hasta al presidente de la patronal de Las Palmas se le
escapó que no esperaban tanta generosidad.
Rajoy ha demostrado ser más papista que
el papa al querer ir más allá de lo que pedían los empresarios, que están muy
contentos con la lotería que les ha tocado. La imagen del ministro de Industria
coronada con el logotipo de Repsol en una conferencia patrocinada en Madrid
también es suficientemente elocuente.
9 A veces una imagen vale más que mil
palabras, aunque sean palabras de dios, un dios al que Rajoy pretende suplantar
mañana mismo. Si dios quiere o dios mediante, claro.