Y ahora que nos sumergimos en el curioso ecosistema de los mercadillos, en el Faro 2 se celebra cada semana el polémico rastro de objetos de segunda mano. Seguro que recuerdan esta singular historia en la que estaban implicados hijos, madres, compañeros, testaferros, intermediarios y demás familia. El Ayuntamiento de San Bartolome de Tirajana va camino de perpeturar la situación pero con otros protagonistas aunque asegura que, a pesar de que la actividad continúa, su control es cada vez mayor. Un ejemplo son los objetos que se venden cada domingo y que no dejan de ser prendas de segunda mano. Por lo menos pueden estar tranquilos los empresarios perjudicados (que pagan impuestos) porque no se ha convertido en un outlet. El otro enfoque lo encontramos en la recaudación, la parte más jugosa. Hasta la entrada del nuevo gobierno una persona se encargaba de alquilar los puestos por los que pagaba a su vez una renta al centro comercial, y este a su vez le mantenía un contrato en el que se recogía el alquier del aparcamiento propiedad del Ayuntamiento, sin que constara ingreso alguno en las arcas públicas. ¿Lo cogen? Pues como les contábamos, la recaudación no se realiza en este momento a la espera de que culminen una serie normas municipales previas para legalizar la actividad. Dicen que lo mejor es que la bolsa irá directamente a las arcas públicas. A nosotros nos picó la curiosidad y cogimos la sumadora un rato. Antes que nada nos aseguramos que la actividad se inició en la zona a finales de 2005 y existen unos 400 puestos. Según los técnicos que entienden de esto cada semana se recauda a la baja unos 2.000 euros como mínimo. Y ahí es cuando empezamos a mover el dedo: 286 semanas x 2.000 euros: 572.000 euros... Pues eso! Una pasta!