El Ministerio advirtió que la cercanía a la costa de algunas áreas de las prospecciones crearía conflictos con las cofradías de pescadores
El entonces Ministerio de
Agricultura, Pesca y Alimentación informó favorablemente en el año 2001
sobre las prospecciones petrolíferas a pesar de que reconoció que
desconocía las características de los sondeos. Al Ministerio se le pidió
que se pronunciara al respecto y solicitó a su vez un informe al
Instituto Español de Oceanografía (IEO).
El IEO reconoció en primer lugar que desconocía los detalles de los
sondeos y que elaboraba el informe a partir de la información geográfica
del lugar donde se van a llevar a cabo. Señaló que el posible impacto
sobre la fauna dependería de la metodología y que si se llevaban a cabo
con cañones de aire comprimido (como corresponde a la primera fase de
prospección que ya está realizada), “como es habitual, no es de esperar
que se produzcan impactos sobre las poblaciones pesqueras”, pero que si
se iban a usar explosivos podría generar un impacto.
Este informe señalaba que en la zona no había actividad de arrastre pero
sí atuneros y barcos con palangre y con nasa y dice que “es esperable
que las actividades de prospección no afecten a las citadas actividades
pesqueras” aunque destaca que “la cercanía a la costa de las aguas de
las áreas previstas, especialmente las zonas 2, 3 y 4, seguramente
creará conflictos con las cofradías de pescadores de la zona noreste de
Fuerteventura y sureste de Lanzarote”.
“En consecuencia —concluye — se recomienda que las cofradías de
pescadores y los navegantes en general sean adecuadamente informados de
la campaña de prospección a fin de evitar interferencias”. Esa
información hacia las cofradías no se produjo en su momento y los
pescadores se opusieron públicamente a las prospecciones.
En vista de este informe, la Dirección General de Recursos Pesqueros del
Ministerio respondió a la Subdirección General de Hidrocarburos,
pidiendo información complementaria sobre la metodología que se iba a
seguir en las prospecciones, “dada la diferencia de impacto en las
poblaciones piscícolas de la zona según el método empleado”. Esa
contestación se hizo el 10 de septiembre, y sin que conste en el
expediente que se enviara información más detallada ni hacer mención a
que se hubiera recibido, sólo cuatro días más tarde, la misma
Subdirección cambia de criterio y emite un informe favorable.
Ese informe definitivo dice lo siguiente: “Del informe solicitado al IEO
al respecto se deduce que, de utilizar los sistemas habituales de
investigación, no es de esperar que las operaciones de sondeo puedan
tener algún efecto negativo en las poblaciones de interés pesquero de la
zona, por lo que se informa favorablemente de la propuesta” y se añade
que “en el caso de que la realización de las investigaciones conlleve
trabaos en la mar, se debería coordinar su realización con las cofradías
que se pudiesen ver afectadas para evitar interferencias en las
respectivas actividades”.