Si hace unos días demandábamos más contundencia con los precintos, este jueves les traemos novedades. Seguro que ya conocen a estas alturas la historia de esos peces que comen callos. Una terapia que consiste en introducir los pies en una pecera y ellos hacen el resto. Esta actividad que precintó el Ayuntamiento en una terraza del Anexo II y que, aún así permanecía en funcionamiento, fue clausurada definitivamente este martes. La autorización en precario viene del anterior mandato y es uno de tantos frentes abiertos que el edil de Disciplina, Ignacio Casteleiro, tiene cada semana.