Los colectivos que viven a costa de la Administración Pública son cada vez más. Es preocupante y la sociedad empieza a entender, ahora que faltan perras, como se transfieren importantes partidas económicas que permiten la supervivencia de asociaciones y federaciones fantasmas. Sin ánimo de nombrar a nadie, pero que en la mente de todos están, qué nos dicen de aquellos colectivos turísticos que no hacen otra cosa que viajar de feria en feria, o abrazarse a las autoridades en cualquier acto que se precie para salir en la foto. ¿Cuánto tiempo seguiremos los ciudadanos pagando los sueldos millonarios a sus dirigentes empresariales, que ni tan siquiera son empresarios en algunos casos? ¿Quién es el ingenuo que todavía cree que defenderán sus intereses frente a la Administración cuando es la propia Administración, la que subvenciona a estos colectivos? De la ignorancia, formación y representación les hablamos otros día, una realidad que ha espantado a muchos empresarios que se niega a abonar cuotas para mantener los sueldazos y caprichos de sus representantes, cansados de tanto cargo vitalicio y pasar vergüenza ajena en las intervenciones públicas.