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CRISTOBAL D. PEÑATE | Miércoles, 15 de febrero de 2012
ICONOCLASTIA

Comicadas

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Mientras el ministro de Exteriores estaba ocupado en presentar una queja formal a Francia por las comicadas de unos muñecos de guiñol, Rajoy aprobaba la reforma laboral que abarata el despido a los ya de por sí baratos trabajadores españoles. Esto no es lo que preconizaban los populares en campaña.

Mientras el país se desangra por culpa de la hemorragia del desempleo, nuestro Gobierno se entretiene enfrentándose a unas marionetas francesas de un canal privado de televisión. Una cosa es perder el trabajo y otra el humor.

Mientras el ministro de Exteriores estaba ocupado en presentar una queja formal a Francia por las comicadas de unos muñecos de guiñol, Rajoy aprobaba la reforma laboral que abarata el despido a los ya de por sí baratos trabajadores españoles. Esto no es lo que preconizaban los populares en campaña.

Esta medida propugnada, como la otra de la subida de impuestos, no estaba en el programa del PP. No solo eso. Sus más audaces representantes prometieron por activa y por pasiva, juraron y perjuraron en su campaña electoral que ni subirían los impuestos ni abaratarían el despido, entre otras cosas porque según aseguraban todos al unísono (parecía una estrategia bien planificada), “es lo último que puede hacerse en España en la situación de crisis en la que nos encontramos”.

Pues dicho y hecho todo lo contrario a lo que predicaban. Cada vez que el Gobierno de España emprende medidas impopulares que contradicen sus promesas, se inventan un conflicto ficticio con el exterior para desviar la atención y aminorar las protestas.

El falso patriotismo, más bien patrioterismo, funciona en los pueblos ignorantes y retrasados. Produce dentera ver a un ministro de Exteriores o de Deporte echando balones fuera para avivar a las masas contra los franceses, como en los tiempos de la guerra de la independencia. Es un mal chiste.

Ahora, como los españoles patrioteros y chovinistas no pueden meterse con Napoleón ni con Sarkozy, entre otras cosas porque lo condecoraron el otro día por la colaboración francesa en la lucha antiterrorista conjunta, la emprenden ciegamente contra unos muñecos de látex que se mofan de algunos deportistas españoles tras la condena al ciclista Contador.

Tras incitar a las barricadas, el ministro Wert reconoció ayer mismo que España tiene un problema con el dopaje. El monarca se sumó a la polémica al decirle también ayer a Nadal que los de los guiñoles franceses son tontos. Hasta el rey, tocado por el caso de su yerno, tiene que sacarse la presión de encima señalando al país de al lado. Al final tendremos que culpar de la reforma laboral a un monigote para dejar que Rajoy salga inmaculado en su estreno como presidente del país de los guiñoles. No hay más tontos porque no hay más gente.
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2 Comentarios
Acoran
Fecha: Miércoles, 15 de febrero de 2012 a las 11:31
Señor Peñate,si esto alla en españa es tragico, aqui en canarias es para temblar. son las conssecuencias de que este pobre pueblo colonizado no se alla estudiado, las 10 estrateguias de manipulacion, que aqui encajan todas.
Jesús Perdomo
Fecha: Miércoles, 15 de febrero de 2012 a las 11:19
El PP dejó el Gobierno en 2004 mintiendo a los españoles y han retomado el poder en 2011 mintiendo otra vez. No nos merecemos un gobierno que nos mienta tanto. Utilizan hasta unos marionetas francesas para acusar a Francia de traición mientras aquí sigue subiendo el paro en progresión geométrica.
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