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MASPALOMAS AHORA | Lunes, 6 de febrero de 2012

El poder de cada ciudadano

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Vivimos tiempos difíciles. Pero no más difíciles que otros anteriores

Y, si no, que lo cuenten los que aún viven y tienen memoria. En toda la geografía del municipio de San Bartolomé de Tirajana, metidas en medio de grandes extensiones de tomateros, aparecieron las llamadas “cuarterías”, pequeñas casuchas que cada familia iba levantando con los materiales que tenía a mano, para vivir, al menos, los seis meses que duraba la zafra, pegaditos al surco y, por supuesto, sin agua corriente, sin luz, sin baño, sin roperos, sin calles, con techos que se mojaban, etc., etc., y, por supuesto, sin escuela, sin parques, sin…Las empresas adelantaban semanalmente algo de dinero a cuenta de la parte que tocaba al finalizar la zafra. Y muchas familias le quedaban a deber a la empresa para pagarlo en la zafra siguiente. Y se trataba del trabajo de todos los que, en casa, podían trabajar, niños incluidos.

¿Cómo se salió de aquella esclavitud?

Como se sale de todos los momentos de dificultad: hubo personas que tomaron conciencia de aquella situación de explotación, se unieron, lucharon de forma organizada y permanente… y poco a poco se comenzó a ganar batallas: primero fue la Norma de Obligado Cumplimiento, conseguida con muchas movilizaciones (aún en la dictadura del dictador Franco) que terminaron en un encierro de aparceros de toda la isla en el Sindicato Vertical de entonces. Luego se ganó la batalla contra el robo de la llamada “tara” (tomate que teóricamente no servía para exportar, que era del aparcero y que se lo quedaban las empresas por la cara) poniendo personas en los almacenes para verificar el pesaje. Luego fue la batalla ganada para que se hicieran escuelas para los hijos de los aparceros. Más tarde fue el mejorar las viviendas. Y así, batalla tras batalla, se fue consiguiendo más dignidad en el conjunto de la vida de aquellas familias. Muchos hicieron sus casas en solares comprados poco a poco, muchos de sus hijos pudieron estudiar o colocarse en un trabajo, otros comenzaron una andadura laboral en otros sectores o por su cuenta.

La fuerza fundamental fue la conciencia personal y colectiva de las familias aparceras y de otras personas y colectivos organizados que les apoyaron.

Hoy hay miles y miles de personas en Canarias, sobre todo jóvenes, que piden por favor un puesto de trabajo para poder llevar lo más necesario a sus familias (y subiendo). Hoy las empresas eligen a su capricho a aquellas personas a las que dan trabajo exigiendo un silencio absoluto no sólo a las reclamaciones sino a los más esenciales derechos de libertad de expresión, sindicación, acogimiento a los convenios pactados, etc. so pena de despido o de no renovación del contrato. Y siguen exigiendo al Gobierno una reforma laboral “más profunda”, es decir, que se pueda despedir con más facilidad, sin indemnización si fuera posible, con contratos basura, etc. Hoy las Administraciones Públicas deciden por decreto suprimir los programas sociales, la mayoría de ellos dirigidos a personas y familias sin recursos y recortar las prestaciones del Sistema Público de Servicios Sociales, de Sanidad, de la Enseñanza y las pensiones. En San Bartolomé de Tirajana se llama, de momento, el programa TECUM (dirigido a personas con cáncer y sus familias), Apoyo a las víctimas del delito, Palmeral de Fatiga, Biblioteca pública, etc.


Al mismo tiempo esas mismas Administraciones mantienen o aumentan los presupuestos de defensa, los sueldos insultantes y prebendas de políticos y altos cargos de la administración. Y nos amenazan con que habrá nuevos recortes “necesarios”, dicen, para salir de la crisis que ellos mismos han provocado para hacernos volver a aquella esclavitud de entonces, al miedo y al silencio.

¿Cómo salir de esta situación?

La fuerza fundamental vuelve a ser la conciencia personal y la conciencia colectiva. Y, con ella, la lucha organizada y permanente para ir ganando batallas. No hay otro camino. Que nadie espere un salvador (o salvadores) que vendrán a sacarnos de esta situación. Cada uno somos nuestros propios salvadores, si queremos. El poder de hacerlo está en cada uno de nosotros: con nuestro voto (¿a quién votamos en las pasadas elecciones para que tomaran estas medidas?), con nuestro tiempo, uniéndonos a otros para proponer y hacer lo necesario, animando a otros a hacerlo también…Por si interesa a alguien los del 15M nos reunimos todos los miércoles, a las 20:00 h., en la Plaza del Camellero, al lado de la Casa de la Cultura, en San Fernando de Maspalomas. Es una opción, entre otras. Lo importante es tomar conciencia uno mismo, primero, y luego unirse a otros que también la han tomado y luchar juntos. Y contra esto no hay arma que valga: ni el paro, ni el hambre, ni la prepotencia, ni el poder que le hemos dado a algunos…

La conciencia. Que cada día crezca más la conciencia personal y colectiva. Este es el camino. En él nos encontraremos.

Domingo Viera González
Trabajador Social


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